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» 2018

Cáncer y Fitosanitarios

Fecha de Publicación 22.05.2018

El cuidado de la salud en el ámbito rural y urbano

“La cantidad y extensión del uso del glifosato aumenta el riesgo de su toxicidad”

La Dra. María Ester Domínguez, integrante de la Asociación Argentina de Oncología Clínica, explica que la toxicidad crónica se advierte cuando transcurren varios años o décadas, lo que impide una asociación directa entre causa y efecto.

Buenos Aires, mayo 2018.- “La extensión del uso del glifosato aumenta el riesgo de la toxicidad”, afirma la Dra. María Ester Domínguez, médica oncóloga, jefa del Servicio de Oncología del Hospital Pirovano de Tres Arroyos (Provincia de Buenos Aires) e integrante de la Asociación Argentina de Oncología Clínica.

“Si bien es de baja toxicidad, el riesgo aumenta a partir de las cantidades de glifosato utilizadas y por la extensión de tierra en la que se aplica.”

El glifosato

En 2017, Argentina utilizó 3,8 millones de toneladas de agroquímicos en total, estimándose que se llegará a los cinco millones de toneladas en 2018. Además, es el país con mayor relación kg de agroquímico x habitante, según datos de la Cámara de la Industria Argentina de Fertilizantes y Agroquímicos, CIAFA.

El glifosato es el fitosanitario más utilizado -diez veces más que en Estados Unidos- para el cultivo de la soja en siembra directa, a la que Argentina dedica más de 31 millones de hectáreas.

“Este herbicida es un compuesto (glifosato + POEA) que está etiquetado según la codificación utilizada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como Categoría IV, con marbete verde: “Productos que normalmente no ofrecen peligro”, lo que resulta engañoso a la luz de los estudios que se vienen realizando desde hace décadas como veremos luego”, afirma la Dra. Domínguez.
“Una clasificación básica de los productos fitosanitarios sería la de herbicidas (glifosato), insecticidas (piretroides) y fungicidas (carbamatos, mancozeb). Los insecticidas que se utilizan en la producción de las frutas son los más tóxicos, seguidos por los herbicidas (soja) y los fungicidas en último lugar. Muchos de ellos a pesar de haber sido prohibidos para su uso por su alta toxicidad como el endosulfan, se siguen utilizando.”

Toxicidad

Si bien la toxicidad aguda por agroquímicos es fácil de atribuir y detectar porque se produce en el momento inmediato posterior a su aplicación, la toxicidad crónica, sin embargo, no es fácilmente reconocible ni por las personas que los aplican o están en contacto con ellos por falta de información, ni por los profesionales de la salud por falta de formación curricular.

Se necesita que transcurran años o décadas para que el efecto tóxico se manifieste en los individuos expuestos. Estos efectos quedan disfrazados al expresarse como enfermedades conocidas pero de otro origen -diabetes, hipotiroidismo, cáncer, trastornos sexuales o malformaciones- lo que impide una asociación directa causa-efecto.

Algo a tener en cuenta es que toda la población está expuesta de una manera u otra a los productos fitosanitarios y no solo el ambiente rural, por medio del aire, suelo, agua o alimentos.

Estos productos ingresan al organismo a través de las diferentes vías: piel, vía respiratoria, digestiva, parenteral. Los afectados incluyen a embarazadas, y bebés y niños, en cuyo caso la toxicidad es mayor debido a la necesidad aumentada del consumo de grandes cantidades de agua, aire y alimentos para lograr su desarrollo.

Para que la exposición a un producto genere enfermedad se debe tener en cuenta la dosis, la duración, la frecuencia y la vía de esa exposición.

En el caso del monocultivo de soja se ha determinado que el compuesto Glifosato + POEA es mucho más tóxico que el glifosato solo pero el POEA es necesario para el ingreso del glifosato en la planta motivo por el cual siempre se utilizan juntos.

Existen estudios que responsabilizan al compuesto de:

1) Intervenir en el ciclo celular (reproducción de la célula) en lugares clave como de los puestos de control de reparación de la célula o la muerte celular, en la desregulación del ciclo e inestabilidad genómica (Molinari, 2000; Stewart et al, 2003). La concentración de la gota rociada es de 500 a 4000 veces superior al umbral adverso para el ciclo celular. Todo esto llevaría a la iniciación de nuevos cánceres.

2) No son biodegradables. Se los ha encontrado en las napas de agua, ríos, etc, en el agua de lluvia (según INTA Mar del Plata) y en la orina de individuos chequeados en las ciudades de Mar del Plata, Tres Arroyos, etc., no relacionados a las tareas rurales.

3) Son “disruptores endocrinológicos” es decir interfieren con las hormonas de los individuos provocando feminización de embriones en estudios de laboratorio por su efecto símil estrógeno. En el humano se han detectado:

También está descripto hipotiroidismo y diabetes por interferencia con las hormonas tiroideas e insulina como también fallas en el sistema inmunológico que abre las puertas a un sinfín de enfermedades, entre ellas al cáncer.

Es importante tener en cuenta que los agroquímicos se depositan y acumulan en la grasa corporal. De allí su relación con el metabolismo graso y los órganos endócrinos ricos en ella.

4) Todos estos productos generan resistencia en el tiempo (como con los antibióticos) por lo cual cada vez más vemos formulaciones “plus”, “max”, “ultra”, lo que lleva asociado una mayor toxicidad.

Buenas Prácticas Agrícolas

En la actualidad son numerosas las instituciones dedicadas al quehacer del campo que tomando conocimiento de estos riesgos han desarrollado campañas, cursos etc., para la difusión sobre las buenas prácticas agrícolas.

De esta manera, se debe utilizar el conocimiento ya existente para saber qué producto usar, cómo, cuánto, dónde y de qué manera. Y dejar de lado el “masomenismo” para que de la mano de un profesional se utilice la receta agronómica, las buenas prácticas agrícolas, la agroecología, el descarte de materiales, y la protección del medio ambiente y de las personas.

“Cada día que pasa se va acumulando más información científica sobre los efectos dañinos que producen sobre el ambiente y la salud. No podemos dejar de lado que se necesita un campo eficiente pero no al costo de la salud y la vida.”

“Quizás la solución no sea pelearse desde las distintas posturas a ver quién grita más fuerte sino unir lo que cada sector pueda aportar desde el ingeniero agrónomo, la medicina, la química, el productor agropecuario, el economista para lograr productos menos tóxicos, accesibles y eficaces que no arriesguen un valor invaluable como la vida”, finaliza la Dra. Domínguez.

La Asociación Argentina de Oncología Clínica (AAOC) es una asociación civil que tiene como misión el trabajo y desarrollo en educación médica continua, dedicándose a la prevención, investigación y certificación de la especialidad. Reúne a más de 1200 oncólogos de toda la Argentina. Promueve la mejora en la atención del paciente con patología oncológica.


Por entrevistas:

Dra. María Ester Domínguez 

Asociación Argentina de Oncología Clínica
Prensa: Pablo Gandino 011-15-3631-1189 comunicacion@aaoc.org.

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